Todo tiene su tiempo...
Ya hemos realizado las premisiones y queremos entrar en un encuentro personal con nuestro Maestro, con el que nos envía, con el que nos conoce; con el Señor Jesús.
Queridos amigos, muchas veces en nuestro peregrinar es bueno hacer una pausa pero no para descansar sino para detenerse y estar a solas con Dios mediante la oración.
Que este tiempo pueda ser para nosotros un momento de ser honestos y ver que es lo que puedo hacer por Dios y así entregarnos por completo a la misión en favor de nuestra Iglesia.
Revisarse ante Dios nos ayuda a crecer, desnudarse ante Dios es aprender a conocerse a si mismo, ser capaces de ver donde y cuando Dios ha interpelado en nuestra vida, ser capacer de abrir nuestra mente y alma para solo amar a Dios en todas las cosas.
La esperanza consiste en ser perseverantes y constantes. Que importante es esto cuando enfrentamos dificultades y queremos ser negligentes con nuestra comunidad y en especial con Dios. Que importante se hace porque son nuestras armas para ir contra todo lo que pueda perturbarnos en esta hermosa tarea que se nos encomienda, y que importante se hace cuando a veces nos desanimamos por no saber tomar buenas decisiones que en definitiva son las que nos hacen caer en la cuenta de lo que hacemos bien o en ocasiones hacemos mal.
Queridos amigos y amigas, solo queda animarnos para que Dios que todo lo mejora y perfecciona, actue en nosotros, y así ser verdaderos instrumentos para la salvación del mundo.
Esto ya comenzó y no se detendrá mientras sigamos creyendo en que en Dios nos movemos, vivimos y existimos.
Que todo nuestro accionar sea para Mayor Gloria de Dios.
Que Dios nos bendiga y acompañe.
Saludos,
Esteban.

