"Amar a los otros es amar a Cristo"
Las cosas y las personas buenas o hermosas nos atraen. Por eso las amamos.
Todo lo bueno o hermoso que hay en el mundo proviene de Dios: la grandeza de un paisaje refleja la grandeza de Dios; la hermosura de una flor deja adivinar la de Dios. El amor del corazón de una madre es una centella del Amor Divino.
La bondad de cualquier persona es el amor de Dios hacia ella.
Con frecuencia lo mejor que hay en las cosas es lo que no se ve. Es lo que tienen oculto de Dios en ellas.
En todas las personas hay algo muy grande y muy hermoso:
ALGUIEN A QUIEN JESUCRISTO AMA, Y A JESUCRISTO MISMO ES A QUIEN TENGO QUE AMAR EN ELLAS.
LA MASA PIENSA "YO" Y DICE: "YO DESEO";
LA COMUNIDAD PIENSA "TU" Y DICE: "YO DOY"
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